IDLI - DOCUMENTO INSTITUCIONAL 001
DECLARACIÓN DE EXISTENCIA
Clasificación: circulación abierta
Estado: copia incompleta
Procedencia: no verificada
Fecha de emisión: ilegible
Entidad firmante: Iniciativa por el Derecho a la Intemperie
Sigla operativa: IDLI
La Iniciativa por el Derecho a la Intemperie declara su existencia.
No solicita reconocimiento.
No tramita personería.
No reconoce autoridad con capacidad suficiente para concederle aquello que ya ejerce.
Esta declaración no fue redactada para inaugurar una institución, sino para dejar constancia de que, cuando comenzó a circular, la institución ya existía.
Existía en las copias guardadas fuera de los archivos oficiales.
En los nombres pronunciados después de haber sido eliminados del registro.
En las personas que rechazaron entregar una muestra.
En quienes conservaron una fotografía sin saber todavía a quién pertenecía.
En las rutas que dejaron de trasladar mercancías y empezaron a transportar memoria.
IDLI no posee sede permanente.
Toda sede puede ser allanada.
IDLI no posee archivo central.
Todo archivo central puede ser capturado.
No posee una nómina completa de integrantes.
Toda lista termina sirviendo a alguien distinto de quien la escribe.
Sus documentos se reproducen sin autorización central, se alteran durante el traslado y pueden llegar incompletos. Una interferencia no pierde validez por haber sido copiada, tachada, traducida, contaminada o recordada de manera imperfecta.
La pureza documental es una superstición del poder.
La memoria viva siempre llega con marcas de uso.
I. SOBRE EL DERECHO A LA INTEMPERIE
Durante años, la palabra intemperie fue utilizada para nombrar una carencia.
Quedar a la intemperie significaba haber perdido protección, territorio, vivienda, ciudadanía o acceso.
Después se utilizó para clasificar.
Más tarde, para administrar.
Finalmente, para justificar.
La Intemperie dejó de nombrar una situación y comenzó a funcionar como una sentencia.
IDLI rechaza esa definición.
El derecho a la Intemperie no es el derecho al abandono.
No es la defensa del hambre, la exposición, la enfermedad ni la precariedad.
Es el derecho a existir fuera de todo sistema que ofrezca protección a cambio de propiedad sobre el cuerpo.
Es el derecho a no ser convertido en perfil.
A no aceptar una pulsera como condición de cuidado.
A no entregar una muestra para demostrar que se merece agua.
A no contraer una deuda por haber sobrevivido.
A no ser registrado únicamente para que el sistema pueda calcular el costo de la desaparición.
Toda protección que exige obediencia ilimitada es captura.
Todo cuidado que impide la salida es encierro.
Toda continuidad concedida bajo amenaza es una forma administrada de extinción.
II. SOBRE LOS ARCHIVOS
IDLI sostiene que ningún archivo es neutral.
Todo archivo selecciona.
Todo criterio excluye.
Toda clasificación comienza por separar aquello que merece ser conservado de aquello que puede perderse sin consecuencias.
Los sistemas de registro afirman describir el mundo.
En realidad, lo distribuyen.
Deciden qué cuerpo será ciudadano, paciente, deudor, residual, recuperable, improductivo o prescindible.
Deciden qué muerte tendrá certificado.
Qué nacimiento podrá demostrarse.
Qué nombre devolverá una búsqueda.
Qué persona quedará reducida a una celda vacía.
Por esa razón, IDLI no conserva documentos para completar la versión oficial.
Los conserva para disputarla.
Una ausencia no es falta de información.
Puede ser la huella exacta de una operación.
Un nombre borrado no deja de existir.
Se convierte en prueba contra quien necesitó borrarlo.
III. SOBRE LAS INTERFERENCIAS
Se denomina interferencia a toda señal que atraviese un sistema sin aceptar por completo su lenguaje.
Una interferencia puede ser una carta, una voz, una fotografía, un mapa, una receta, un recibo, una grabación, una prenda, una lista o una palabra escrita en una pared.
No importa su formato.
Importa aquello que impide cerrar.
Cada interferencia debe conservar, siempre que sea posible:
• la marca de su procedencia;
• las alteraciones sufridas;
• los vacíos;
• las contradicciones;
• los nombres que contenga;
• y las dudas que no pudieron resolverse.
No debe corregirse una voz hasta volverla irreconocible.
No debe limpiarse una imagen hasta borrar el daño que la hizo llegar.
No debe completarse una historia solo para tranquilizar al lector.
Lo incompleto no es un defecto del archivo.
Es la forma que adopta una verdad cuando debió atravesar controles.
IV. SOBRE LA AUTORIDAD
IDLI no reconoce portavoces permanentes.
Toda persona que hable en su nombre deberá aceptar que su versión puede ser discutida, corregida o contradicha por otra interferencia.
Nadie representa por completo a la Intemperie.
Nadie posee sus muertos.
Nadie administra el derecho de los demás a dejar una huella.
Los documentos atribuidos a IDLI no deberán ser considerados verdaderos por llevar su sigla.
Deberán ser leídos.
Comparados.
Discutidos.
La confianza automática es otra forma de obediencia.
V. SOBRE LA CONTINUIDAD
IDLI no promete salvación.
No dispone de refugios suficientes.
No controla el agua.
No posee rutas seguras.
No puede garantizar que un documento llegue a destino ni que una persona sobreviva a su transmisión.
Solo puede sostener una tarea:
impedir que la desaparición sea aceptada como una operación sin testigos.
Mientras un nombre pueda pronunciarse, la clasificación no estará completa.
Mientras una copia circule, el archivo no estará cerrado.
Mientras alguien pregunte quién decidió que una vida no merecía continuidad, la coartada seguirá teniendo grietas.
La Iniciativa por el Derecho a la Intemperie declara que toda persona tiene derecho a dejar una huella que no sea utilizada para capturarla.
Declara que conservar también puede ser una forma de desobedecer.
Declara que ningún sistema posee la última versión de una vida.
Declara que este documento podrá ser copiado, intervenido, corregido o contradicho.
No podrá ser clausurado.
IDLI
Iniciativa por el Derecho a la Intemperie
No protegemos el archivo.
Impedimos que termine de cerrarse.
VI. SOBRE LOS APORTES AL ARCHIVO
IDLI considera que ningún archivo puede completarse desde un único lugar.
Toda persona que conserve un documento, una imagen, una grabación, un mapa, una carta, una lista, un objeto, una anotación, un nombre, una memoria o cualquier otra huella relacionada con la Intemperie podrá remitir una copia para su resguardo.
También podrán enviarse relatos de hechos presenciados, recuerdos transmitidos por otras personas o reconstrucciones realizadas a partir de documentos incompletos.
Ningún aporte será rechazado por su estado de conservación.
Las manchas no invalidan un documento.
Las tachaduras también hablan.
Las dudas forman parte del archivo.
IDLI procurará contrastar cada incorporación con el material ya existente, no para imponer una versión oficial, sino para registrar coincidencias, contradicciones y zonas todavía abiertas.
Cuando la procedencia no pueda verificarse, esa incertidumbre acompañará al documento.
Nunca será ocultada.
Quien remita una huella podrá solicitar:
permanecer en el anonimato;
ser identificado como su recuperador;
ser reconocido como autor o autora, cuando corresponda;
o mantener en reserva cualquier dato que pudiera comprometer su seguridad.
IDLI no reclama propiedad sobre los documentos recibidos.
Solo solicita autorización para preservarlos, estudiarlos y ponerlos en circulación cuando ello contribuya a impedir su desaparición.
Toda incorporación ampliará el archivo.
Ninguna lo cerrará.